Un “hombre normal” para un club especial
Existe
en Japón una antigua creencia sobre la existencia de “un hilo rojo”, este hilo invisible se encarga de conectar a
aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o
circunstancia. Atados del meñique o el tobillo, esos dos entes tarde o temprano
se encontraran para estar juntos o dejar una huella importante en la existencia
del otro.
Jürgen
Klopp, un hombre alto, con aspecto desalineado, carismático, imprevisible y
divertido, desembarcara en una ciudad futbolera acostumbrada a la grandeza. El
Liverpool, un gigante caído en el abismo de la mediocridad, su presente
incierto, lleno de grises y falto de color; parecía ser que la ciudad que vio
nacer a los Beatles ya no tenía más rock n’ roll en sus venas. Pero en
octubre del 2015 el hilo rojo que los conecta, decidiría que ya era el momento
de que se encontraran.
Klopp
es un personaje que no suele pasar desapercibido donde quiera que vaya, alemán
de metro noventa, tiene un carácter atípico en el mundo del deporte, bromista,
analítico, amante del rock y lleno de pasión por el deporte, es capaz de
ganarse el cariño de aficionados propios y rivales. En su presentación como
entrenador del Liverpool FC, se describió a sí mismo como “The Normal One” (Un hombre normal), haciendo mofa de forma jocosa
a José Mourinho quién es director técnico del Manchester United, el eterno
rival, que se califico a sí mismo como “The
Special One” (El Especial).
Para
ser más exacto, sus primeras palabras bajo el cargo de entrenador del Liverpool
fueron, “Soy una persona normal y no me
puedo comparar con los genios. No me puedo describir. ¿Alguien aquí cree que
puedo hacer milagros? Déjenme trabajar. No soy especial, soy una persona
normal”.
Así
fue como con una plantilla que no era suya puso manos a la obra, bajo la
consigna de convertir a los seguidores del club nuevamente en creyentes,
transformó un equipo triste, lento y aburrido en uno con confianza, que salía
al terreno de juego como un auténtico huracán, tratando de arrollar todo a su
paso. El cambio fue tan rápido como radical, ese “hombre normal” parecía haber regresado
a la ciudad nuevamente su alma.
Aquel primer año no pudo ser mejor, la afición
y Klopp sintonizaron como solo podrían hacerlo almas gemelas, ese alemán
desalineado se había vuelto un icono, tanto fuera como dentro del campo se hizo
inevitable darse cuenta de la transformación que sufrió un equipo estancado en
mitad de tabla, y de como pasó a luchar la Capital One y la Europa League.
Aquella primera temporada fue rara, atípica, con un toque agridulce, el
Liverpool no ganó ninguna de las dos finales que disputó, pero se consiguió un
alma, una nueva identidad de juego y sobre todo un líder, Jürgen Klopp.
Ya
han pasado tres años desde su llegada y todo ese parloteo en la sala de prensa
de Anfield, y por mucho que Klopp quiera negarlo, ha demostrado que si es un “tipo
especial”. Es el hombre que una década después ha vuelto a poner al Liverpool
en el mapa futbolístico mundial. Tras once años el Liverpool logró situarse
otra vez en una final de Champions, el torneo más importante de clubes a nivel
mundial, pese a que volvieron a caer en la final, aun así han pasado de ser ese
club que finalizaba séptimo u octavo a ser contendientes a todas las copas.
No
han ganado ningún trofeo todavía, pero se han ganado el respeto de todos, Klopp
ha creado en Merseyside un equipo compacto, rápido, atrevido y directo, que
puede plantarle cara a cualquier equipo en el mundo. El heavy metal llegó a
Liverpool, con el restituyo el rock n’
roll en la ciudad y devolvió los colores a una ciudad acostumbrada a la
grandeza.
Es
así, como empieza la temporada 2018/2019, con un “hombre normal” dirigiendo un
club especial, esperando convertir esta campaña en una llena de éxitos, que sea
recordada por décadas, de momento, son líderes de la liga con 7 partidos sin
derrota, el mejor comienzo en la historia de los “Reds”. Parece ser que los
japoneses tenían razón, el hilo rojo reúne a aquellos destinados a estar
juntos, Klopp ha devuelto la vida a una ciudad y el club le ha demostrado a
“Kloppo” que es más que solo “The Normal
One”.

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